Las manifestaciones en Guadalajara no se tornaron violentas, se planearon violentas

Con datos duros y un excelente análisis, Elena Goicoechea desnuda la participación de MORENA detrás de la violencia vivida en Jalisco en días recientes.

Por Elena Goicoechea C

Se cayó el teatrito: Morena organizó los disturbios violentos contra el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, líder de la oposición con gran peso a nivel nacional, un mes después de que policías municipales de una alcaldía priísta, ni siquiera del partido de Alfaro, asesinaran a un joven detenido por no llevar cubrebocas.

Las manifestaciones no fueron espontáneas, pues tuvieron lugar un mes después y no en el lugar de los hechos, y no se tornaron violentas, se planearon violentas. Lo sabemos gracias a los testimonios fotográficos, se han identificado funcionarios de Morena participando de forma activa en las trifulcas, así como a mercenarios profesionales en este tipo de motines, que ya habían sido captados por la cámara en otras manifestaciones montadas por Morena, como la que exigía el cierre de la planta cervecera Constelation.

Ahí les va otro dato duro: de los 28 detenidos, 27 eran de otros estados y de esos, 16 con antecedentes penales.

¡Cuatro menores de edad! Y sus papás bien gracias…

La mano que mece la cuna se llama Morena. Y sus tácticas no son originales, las usa la izquierda radical para desestabilizar gobiernos de derecha, sobre todo los exitosos, pues es la forma de restarle popularidad a los mandatarios que están dando buenos resultados, y como dice el refrán, a río revuelto ganancia de pescadores.

Lo vimos en Chile, lo vimos en Bolivia tras la renuncia de Evo Morales, lo vemos en Estados Unidos ahora mismo, y lo empezamos a ver en México.

Ni los disturbios de Guadalajara, donde sicarios prendieron fuego a un policía, por el que nadie se manifiesta, ni los actos vandálicos de antier en la CDMX, disque para protestar por el asesinato de un hombre de color en Minnesota, que en realidad pretendían llegar a la casa Jalisco, en Polanco, y en el intento vandalizaron 25 edificios de casa habitación, son algo espontáneo o inconexo.

La mano negra de Morena en los disturbios de Jalisco fue descubierta y la manifestación «espontanea» en la Ciudad de México fue para desviar la atención de los actos violentos en Guadalajara, así de sencillo.

López y sus compinches de Morena están viendo cómo cae su popularidad de forma estrepitosa. No hay tema en que su fracaso no sea evidente, no tienen nada con qué justificarse en el poder y ven venir con preocupación las elecciones del 21, donde pretenden mantener la mayoría en las cámaras al precio que sea.

Por eso están apostando a generar caos y miedo en la población, para que sea esta misma la que exija a gritos la represión de las manifestaciones y la presencia del fuerza pública, hoy a manos del Ejército por decreto de López, en las calles; para generar miedo a las personas de bien a marchar, a pesar de que las manifestaciones realmente organizadas por la sociedad civil han sido ejemplo de civilidad y han transcurrido en paz.

El otro objetivo de organizar disturbios es minar la popularidad de los gobernadores de oposición que sí están dando buenos resultados en los estados más prósperos. Por ejemplo, Jalisco elevó su calificación crediticia, mientras que México, como país, está a punto de perderla.

Ya no se sienten seguros de contar con el favor del pueblo… Por esa razón pretenden desincentivar la naciente participación de la sociedad civil en la política social, expulsada de su tradicional círculo de confort al ver que peligran su presente y su futuro, ante la construcción evidente de un estado totalitario de corte bolivariano. El fantasma que se había negado a ver, ahora se está materializando.

Aquel mentado tigre que López amenazaba con soltar de no ganar la presidencia nunca fue el pueblo, es el que ahora mismo está empezando a sacar las garras contra el pueblo, contra las instituciones, contra la oposición y contra la democracia: sus hordas de porros pagados con nuestros impuestos.

López admitió hace unos meses, al ser cuestionado sobre la velocidad con la que estaban metiendo sus títeres en el Legislativo tantas iniciativas para cambiar las leyes, que, en efecto, tenía prisa por fincar los cimientos del nuevo régimen, para que cuando él dejara el poder, la cuarta Transformación no tuviera vuelta atrás.

¿Comprenden lo que eso significa? Significa el fin de la democracia, pues en una democracia son los ciudadanos los que deciden el rumbo del país, no un presidente o la camarilla en el poder.

Publiqué ayer un artículo en mi muro sobre las tácticas que usa hoy en día la izquierda para instaurar en un país un régimen comunista, socialista, neocomunista o como prefieran llamar a ese tipo de dictadura estatista. Una táctica es llegar a través de la vía democrática, las urnas, para después matar desde adentro a la democracia. Otra es la guerrilla urbana disfrazada de manifestación ciudadana. Su objetivo es desestabilizar gobiernos de derecha o bien, sembrar miedo en la población en los países gobernados por la izquierda para justificar la represión.

A México han llegado por invitación de Morena profesionales en estas artes terroristas, disfrazadas de manifestaciones populares que se salen de control, procedentes de Cuba, Venezuela y España. Ya hay en nuestro territorio agentes del G2, ex etarras y agentes de la Guardia Nacional Bolivariana. Entrenando a jóvenes mexicanos.

En otro artículo que escribí hace días a raíz de los disturbios raciales que están teniendo lugar en varias ciudades de EEUU, advertí que los efectos psicológicos de la pandemia, el confinamiento prolongado y la crisis económica son un caldo de cultivo ideal para que cualquier incidente sea la chispa para encender el fuego, mismo que se encargarían de convertir en un incendio forestal de gran magnitud los grupos políticos que busquen llevar agua a su molino.

Estados Unidos, máxime estando en plena campaña electoral, no es inmune a los ataques de la izquierda radical, existen grupos pro comunismo, como Antifa. Los extremistas, voceros del Nuevo Orden Mundial, incluso han penetrado los altos círculos de la política.

Advertí que lo mismo podría pasar en México, ante la imposibilidad de López y Morena para frenar la caída inevitable de su imagen, que se acelerará cuando el compás de espera al que obliga la pandemia nos regrese a la calle sin un peso en la bolsa.

Debemos ser prudentes e inteligentes, mantener la calma y no caer en su juego. No necesitamos represión para frenar las voces disidentes, no la solicitemos… Necesitamos continuar firmes, exigir la aplicación de la ley contra quienes la rompan, y el respeto absoluto a nuestro derecho a disentir y expresar nuestras ideas, con base en el desarrollo del pensamiento crítico, con propuestas y no solo chillidos y críticas.

Construir ciudadanía, empoderarnos como ciudadanos, para recuperar el poder cedido en exceso al Gobierno, para ser nosotros mismos los administradores de nuestras libertades. Eso es lo que debemos hacer.

#JaliscoNoTeRajes



 

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