Violación a los derechos humanos post mortem de Íngrid Escamilla

Lo ocurrido en el caso de Íngrid Escamilla no es propiedad de un apartado ideológico, ni debe ser comidilla para la prensa sensacionalista.

Por: Polibio de Arcadia

Los derechos humanos nacen con la persona humana, es decir nadie da ni quita derechos, los cuales no terminan cuando la persona fallece, estos trascienden a la misma muerte a los cuales se les puede llamar derechos post mortem de la persona, estos son: 1.- el cumplimiento de la voluntad del destino de las propiedades, 2.- el tratamiento decoroso de su cadáver y restos, 3.- el respeto a la honra y 4.- la personalidad jurídica.

El 2 y el 3 no le fueron respetados a Ingrid Escamilla después de ser asesinada, por parte de la Fiscalía General de la Ciudad de México y por parte de los medios de comunicación, en especial 3: la prensa, el metro y diario pásala, donde este último presento imágenes claras del estado en que quedo su cuerpo facilitados por elementos de la misma Fiscalía y con el desafortunado e insensible rotulo “LA CULPA LA TUVO CUPIDO”.

Después de más de una década en la que el país ha experimentado una grave crisis humanitaria de miles de personas desaparecidas, de fosas clandestinas y sobretodo, la incapacidad del Estado para prestar servicios forenses, periciales y de identificación de cadáveres como base mínima para la procuración de justicia lo acontecido con Ingrid hace necesario un cambio de paradigma.

Este articulo intenta poner en claro que la libertad de expresión de los medios de comunicación tiene límites cuando se trastocan los dos puntos señalados, así como el papel de las autoridades de procuración de justicia y que hace necesario se tengan consecuencias para que no ocurra nuevamente otra violación a los derechos humanos post mortem de más personas, donde si hubiera respeto al estado de derecho Ernestina Godoy hubiera renunciado.

Cuando una persona muere y se  reconoce por ejemplo su voluntad manifiesta para el destino de sus propiedades, entonces desde una convicción humanista hacemos lo posible para que esta se cumpla, dándole valor a esa persona que ha dejado de existir, por tanto podemos ampliar el criterio para reconocer que el cadáver y la honra son elementos de la persona que permanecen después de su muerte sobre los cuales mantiene derechos perdurables:  al ser los restos inanimados de su cuerpo, que no es simple materia, sino encarnación singular de su dignidad; y la honra, por ser el respeto que merece su dignidad perenne, como el caso de Ingrid Escamilla

Como a los derechos corresponden deberes, los sujetos responsables de procurarlos y garantizarlos post mortem, debieron privar estos principios elementales por parte de la Fiscalía para resguardar el cuerpo de Ingrid, tomar fotografías sí, pero para la investigación, mantenerlos bajo custodia y no para entregarlos a los medios de comunicación para difundirlos; ya que como parte de la sociedad estos tenían la obligación de co participar en la construcción de una cultura que promueva la conciencia, el respeto y garantizar estos derechos post mortem.

De ahí la indignación y enojo en todo el país, donde en las marchas que se sucedieron una vez conocido este artero crimen, donde una de las paradas en la Ciudad de México fue a dos de los medios de comunicación que difundieron las imágenes: el metro y la prensa, donde el primero ofreció disculpas, asegurando que no se volvería a cometer semejante acción.

Lo que no ocurrió en el caso de la prensa, donde fue contradictoria su postura, por un lado, el 14 de febrero puso en primera plana un supuesto compromiso ético con sus lectores, con portadas de feminicidios y la lucha de las mujeres sobre el tema, como queriendo ver que era también su lucha y por el otro su Director Luis Carriles, no solo no ofreció disculpas, tampoco se comprometió a que esto no pasaría, sino que apelo a que la ley estaba de su lado y era parte de la libertad de expresión. Así de insensible este sujeto y su medio que representa.

Pero como ya dije esto es falso, ni la ley estaba de su lado ni es parte de la libertad de expresión que todos hemos defendido para que no se trastoque, donde no se puede trastocar el derecho post mortem de Ingrid para defender otro derecho y esto no es ni ley mordaza ni sometimiento a la prensa, es hablar de valores éticos y de respeto a la ley donde esta no tiene patente de corso so pretexto de la libertad de expresión.

Tan no la tiene que hare un breve resumen donde están protegidos los derechos post mortem de Ingrid y de todo ser humano:  del derecho al respeto de su honra, en el Código Penal de la Ciudad de México artículo 208, fracción II se señala “se impondrá de uno a cinco años de prisión: Al que profane un cadáver o restos humanos…”

Ley General de Salud se menciona el derecho al tratamiento decoroso de los restos de las personas, específicamente en el artículo 346 se ordena que los cadáveres “siempre serán tratados con respeto, dignidad y consideración”

En lo que respecta a los instrumentos internacionales de los cuales México forma parte, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tutela el derecho a no ser víctima de ataques a la honra o reputación, el Articulo 12 fundamenta que los cadáveres y restos humanos no deben someterse a escarnio público ni privado, sea por su exhibición presencial O EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN, ni a que se falte a su honorabilidad.

En el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, tutela el derecho de todo ser humano en todas partes, en el Artículo 16 señala que debe asegurarse que con posterioridad a su fallecimiento siga reconociéndose como sujeto de derechos.  incluido el de no ser atacado en la honra y reputación, como especifica el Articulo 17.

Como puede verse, la libertad de expresión que arrogantemente expresa el pseudo periodista Luis Carriles no existe cuando se violan los derechos post mortem, donde se denigro, mancillo, exhibió, se hizo escarnio del cuerpo inerte de Ingrid Escamilla.

Por igual los funcionarios que entregaron las fotografías del cuerpo de Ingrid, por lo que estarían sujetos a acciones legales por parte de la familia por hacer de Ingrid un medio para vender más basura periodística y ante la incompetencia de una Fiscalía que no da una. Por ello, lo acontecido con Ingrid no debe volver a ocurrir, donde debe haber consecuencias contundentes para que ambas partes: medios de comunicación y autoridad se atrevan a violar los derechos humanos post mortem de las personas.

Polibio de Arcadia (Sociólogo por la UNAM, experto en Derechos Humanos y Analista Político)
Twitter @ArcadiaPolibio

 

 

 

Print Friendly, PDF & Email